Dentro de todas las clasificaciones, es probable que esta sea la más fácil de identificar, pero a su vez, no es tan sencillo de ejecutar. Todo dependerá del esfuerzo y visión que se tenga como empresario.

  • Ocasionales: Este tipo de clientes hacen pedidos de forma esporádica, no son constantes y no sabremos distinguir sus necesidades hasta que ellos nos digan. Por ello, en la práctica, posiblemente resulte complicado darles un trato especial, pero a final de cuentas son clientes, merecen un servicio adecuado; aunque no se debería de darles toda la atención. Hay que identificar eso para no perder tiempo ni esfuerzo.
  • Habituales: Estos clientes están entre los esporádicos y los frecuentes. Están a un paso solamente, de convertirse en clientes constantes. Por ello, no se tienen que descuidar en ningún momento, hay que estar al tanto de su satisfacción, con actividades de promoción o servicios adicionales de cortesía. Hay que verlos como una inversión a corto o mediano plazo, aunque, habrá que identificar a aquellos que tienden irse más para los ocasionales, que de ser así, lo mejor es no insistir tanto en tiempo, porque podría ser un desperdicio de tiempo y dinero. Pero si percibimos que pueden transformarse en clientes frecuentes, entonces habrá que hacer lo posible para que se materialice. Por ejemplo, en la distribución de lonas, sillas plegables, sillas de camping y demás, ofrecerle de cortesía algún producto en stock del cual podamos deshacernos sin que represente una pérdida importante, como sombrillas o hieleras. Todo está en la creatividad.
  • Frecuentes: Estos son los más importantes, cuyo trato preferencial deberá estar asegurado. Ellos así se sienten parte importante de la relación entre empresa y cliente. Estas personas si llegaran a necesitar un pedido con urgencia, entonces hay que darles la máxima prioridad, facilitándoles lo que requieren en tiempo y forma; al menos hacer el intento. En cuanto haya promociones o activaciones de productos, ellos deberían ser los primeros en enterarse. ¡Cuida de ellos!

Existe una herramienta que puede ser fundamental para la buena administración de los clientes, el CRM. Son bases de datos que nos ayudan a gestionar las partes importantes del negocio empresarial que tenemos. Algunos de esos rubros pueden ser: volumen de ventas de lonas por cliente o por tiempo, frecuencia de compra de sillas plegables, venta individual o en paquete. Entre otros ejemplos.

Tener bien ordenada esta base de datos, nos otorgará una perspectiva que tal vez estábamos pasando por alto. Además, nos facilitaría mucho en el tema de la estrategia de venta.